martes, 9 de agosto de 2011

Solo quieres salir corriendo.

Un día pasa. Pasa que estas de pie en algún lado y te das cuenta de que no quieres ser ninguno de los que están a tu alrededor. No quieres ser el puto pringado al que le has reventado la cara, y tampoco tu padre, ni tu hermano, ni nadie de tu familia. Ni quieres ser la señora jueza. Ni siquiera quieres ser tu, solo quieres salir corriendo, salir a toda ostia del sitio en el que estas. Y de repente ocurre, algo se acciona, y en ese momento sabes que las cosas van a cambiar, ya han cambiado, y que a partir de ahí ya no volverán a ser lo mismo nunca, y cuando ocurre, lo sabes.